martes, 2 de junio de 2009

Podria decir, que es mi cuento favorito.


Erase una vez, estaban Candy y Dan.
Las cosas fueron muy calientes ese verano.
Toda la cera se derretía en los árboles.
El escalaría balcones, escalaría a donde fuera, haría cualquier cosa por ella, oh Dany boy.
Miles de aves, las aves más pequeñas, adornaban su cabello.
Todo era de oro.
Una noche la cama se incendio.
El era apuesto y un muy buen criminal.
Vivíamos con la luz del sol y chocolates.
Era la tarde de extravagante deleite.
Dany el aventurado.
Candy desapareció.
El último rayo de sol del día cruzó como los tiburones.

Quiero intentarlo a tu manera esta vez.
Entraste a mi vida realmente rápido y me gusto.
Nos hundimos en el lodo de nuestra alegría.
Mis muslos estaban húmedos de rendición.

Después hubo un espacio en las cosas y la tierra entera se inclino.
Este es el negocio.
Esto, es lo que somos después.
Contigo dentro de mí viene la escotilla de la muerte.
Y talvez simplemente nunca volveré a dormir.
El monstruo en la piscina.

Somos una familia adecuada ahora con gatos y pollos y frijoles corredores.
Donde sea que vea.
Y algunas veces te odio.
Viernes-- No quise decir eso, madre de la tristeza.
Ángel de la tormenta.
Recuerdame en mi opacidad.
Apuntaste al cielo, el llamado Sirio o perro estrella, pero aquí en la tierra.
Vuela sol.
Ha ha maldito ha eres tan gracioso Dan.
Un jarrón de flores en la cama.
Mi desnuda rodilla azul al amanecer.
Estas hojas agitadas y tu te has ido y yo me iré también.
Rompí tu cabeza en la parte de atrás de la cama pero el bebe murió en la mañana.
Le di un nombre.
Su nombre era Tomas.
Pobre pequeño dios.
Su corazón late como un tambor de voodoo.

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